El budismo tibetano denominado también lamaísmo, comprende el budismo desarrollado en los Himalayas. También conocido como Vajrayana y budismo tántrico. Esta forma de budismo es seguida por el 6% de todos los budistas, siendo una de las escuelas budistas más practicadas y es una de las mejor conocidas en Occidente.[1]

El budismo tibetano ó lamaísta es mayoritario en Bután, Mongolia, Ladakh (India) y Tíbet, así como hay importantes minorías budistas lamaístas en Sikkim (India), en Nepal y en las regiones de etnia mongol de Rusia como Buriatia, Kalmukia, Tuvá y Yakutia, y en Mongolia Interior (China). Básicamente, esta forma de budismo es la religión predominante de los pueblos mongoles y tibetanos, todos los cuales reconocen al Dalái Lama como su líder espiritual. Al tener unos 20 millones de seguidores,[2] mayoritarios en diferentes países y regiones autónomas, es una de las ramas más grandes e importantes del budismo.

Asociado a este tipo de budismo aparece el lamaísmo. En la clásica división del budismo entre monjes y laicos, los lamas tibetanos suponen una figura con relevancia no solo religiosa sino que fueron centro de la vida social y económica de Tíbet.

 

El budismo Mahāyāna entró en el Tíbet gracias al gurú indio Padmasambhava en el siglo VIII. Hasta ese momento, existía en el Tibet una religión de carácter animista y mágico, llamada Bön. Con el auge del budismo la religión Bön no desaparecerá, pero se iniciará una transformación de la misma. Parte de la creencia Bön influyó también en el budismo tibetano. La tradición Mahāyāna o Gran Vehículo no se limita a buscar la liberación personal, sino que tiene como finalidad la liberación de todos los seres y para ello busca alcanzar el estado de Buddha.

El budismo tibetano desarrolló con rapidez la entrada de la enseñanza tántrica del norte de la India desde la zona de Bengala y Guyarat y que se extendió por Tibet, Sri Lanka y China y otros lugares. Esta enseñanza quedará integrada en un budismo llamado Vajrayāna o budismo tántrico, todavía mal llamado en Occidente budismo esotérico. El budismo tibetano considera al Vajrayāna un tercer vehículo además de los dos referidos en la tradición Mahāyāna: el Hinayana o Theravāda y el propio Mahāyāna. El budismo Vajrayana es parte del camino Mahāyāna, sin embargo sus practicantes no sólo buscan la iluminación para liberar del sufrimiento a todos los seres, además desean alcanzar el estado de Buddha lo antes posible, incluso en esta misma vida.

El Vajrayana sólo se conservará en el Tibet, sur de China y Japón. Mientras que en China y Japón son una escuela entre otras, en el Tibet este tipo de budismo se convertirá en el principal. Este se deberá, entre otras cosas, a que en el desarrollo del budismo Mahāyāna, en el Tibet se dará preeminencia doctrinal a partir del siglo VIII a los trabajos provenientes de India enfrente de aquellos provenientes de China. Por tanto, el budismo Vajrayāna tiene en el Tibet su lugar principal y natural. El Tibet y su capital Lhasa, se convertirán por ello en un epicentro budista de peregrinación para muchos budistas de toda Asia.

En el budismo tibetano surgen diversas escuelas y enfoques doctrinales, pero varias de ellas desaparecerán o se verán asimiladas. Actualmente hay cuatro escuelas principales, y recientemente, la practica de la religión Bön ha sido integrada por el lamaísmo como parte del legado del budismo del Tibet

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